Nombre completo: Maria Soledad Iparraguirre
Ocupación (además del arbitraje): Abogada / Gerente de Atlas Hockey

Una de las juezas argentinas con mayor prestigio, tanto a nivel local como internacional, nos cuenta como fue su rápido ascenso a la primera división y analiza la situación del referato argentino hoy.
1- ¿Cuándo decidiste que querías ser árbitro? ¿Por qué?
Empecé a arbitrar a los 17 años, cuando estaba terminando la secundaria. Una amiga que hoy justamente también es árbitro me invitó a unos torneos intercolegiales, y me di cuenta que me fascinaba. Empecé a sentir un gran interés por el arbitraje. Después empecé a dirigir sexta y quinta división en el club, y me encantaba. Me gustaba más dirigir que jugar. Creo que me di cuenta que quería ser arbitro a los 18 años aproximadamente. Y pensaba que era muy chica para dejar de jugar, entonces recién lo decidí después de tener a mi primer hijo. Jugué un año más y cuando tenía 24 dejé de jugar para dedicarme de lleno al arbitraje.
2- ¿En qué club jugabas?
Jugué 14 años en YPF, un club en el cual pasé muchos buenos momentos y experiencias. Aunque el club no exista más, tengo muchas amigas de ahí.
3- ¿Cómo reaccionó tu familia a tu decisión?
Muy bien, mi papá fue árbitro de rugby y mi hermano es árbitro de rugby en la actualidad. Además, yo nunca fui una buena jugadora, por lo cual no dejaba grandes cosas, y de alguna manera seguí ligada al deporte, que es lo que siempre me inculcaron.
4- ¿Cuándo fue tu debut cómo árbitro? ¿Cuánto tiempo pasó hasta que llegaste a Primera?
El primer partido que dirigí en primera fue Sitas- SAG de Lomas, en la cancha de Sitas, era 1era. C, con Guillermo Friele. Eso fue el 11 de marzo de 1996. A las 8 fechas estaba dirigiendo primera “A” (¡una locura!).
5- Fuiste una de las primeras mujeres en dirigir Primera división de caballeros. ¿Te sentís una referente para los demás árbitros mujeres? Si es así, ¿significa una presión extra?
No me siento una referente para las demás, tampoco trato de serlo, así que no puedo decir que sienta una presión extra. Creo que cada uno tiene que ser justamente uno mismo. Sí creo que el que yo empezara a dirigir varones junto con Carolina (De la Fuente), que lo hizo casi al mismo tiempo, fue el motor para que otras mujeres lo hicieran. De todos modos, no creo que todos los árbitros mujeres estén capacitados para dirigir varones en primera.
6- ¿Cuándo te convertiste en árbitro internacional? ¿Cuáles fueron las diferencias que notaste con respecto al ámbito local? ¿Costó adaptarse?
Mi primer torneo internacional fue en enero de 1997, el panamericano junior en Chile. Ahí dirigí 6 partidos, y califiqué como árbitro internacional. Las diferencias básicamente están en el juego, en la relación con las jugadoras, pero por sobre todo el respeto que hay hacia la persona del árbitro en general en el ámbito internacional. Y en cuanto a la adaptación, la verdad que no me costó mucho. Yo disfruto mucho dirigiendo y yendo a los torneos, amo ser árbitro.

7- ¿Cómo es el comportamiento del jugador argentino dentro de la cancha en comparación con jugadores de otros países?
Muy malo, particularmente en los varones. No entienden nada, no tienen idea de arbitraje ni de reglamento y creo que eso les trae muchos problemas. Las chicas son distintas, no porque sepan más ni de arbitraje ni de reglas, pero protestan menos y son más respetuosas. El equipo de las chicas es muy querido por todos los árbitros.
8- ¿Por qué creés que la mayoría de los jugadores y jugadoras (en el Metropolitano de Bs. As.) te respetan más que a los árbitros hombres?
No se si es así, puede ser. Supongo que por el trato que tengo hacia ellos, yo respeto y cuido muchos a los jugadores; además, si me equivoco, siempre busco el momento y el lugar para pedir disculpas.
9- ¿Alguna vez tuviste ganas de felicitar a un jugador por una jugada/gol en particular durante un partido? ¿Qué podés contar de esa situación?
Supongo que varias veces. Pero recuerdo dos situaciones muy puntuales. Una de ellas fue en un partido entre Argentina y Sudáfrica, cuando se inauguró la cancha de Jockey de Rosario y yo fui a dirigir. Arranca Luciana Aymar con la pelota antes de mitad de cancha, le dejé tres ventajas seguidas afuera del área, eludió a una rival e hizo uno de los mejores goles que le he visto hacer. No le dije nada porque del otro lado había un equipo extranjero que no me conocía, y podría haberme causado algún problema.
La otra fue hace aproximadamente dos años, en la cancha de Geba, en el partido de primera entre Geba y Quilmes. Una jugadora de Geba (Silvana Berenstein) atacaba y la arquera de Quilmes le cometió penal en el borde del área. Detrás de ella, pero con un ángulo casi imposible, apareció Antonella de Belis y pegó al arco desde el borde del área pero sin ángulo, e hizo un gol increíble. Fue tan así, que revoleó el palo y se abrazó con sus compañeras. Yo paré el tiempo, y mientras se abrazaban fui a buscar el palo que había quedado a unos metros, se lo di, y le di la mano para felicitarla. Le dije “te felicito, excelente gol”, y ella me contestó “gracias, muy buena ventaja”
¿Situaciones como estas tampoco ocurren todos los días no?
10- Por último, ¿cuál es la situación del referato en el hockey argentino hoy?
A diferencia de lo que la mayoría de la gente cree, en la Argentina tenemos muy buenos árbitros. Yo dirigí en Australia hace muy poco primera división de caballeros y puedo asegurar que nosotros tenemos algunos buenos árbitros. De todos modos, tenemos muchísimo para mejorar todavía. Creo que tenemos una deuda pendiente, y es que desde que se retiró Eduardo Ruiz en el 2001 no hemos podido tener otro árbitro hombre en el World Panel. En la última Olimpíada no tuvimos ninguno y en el Mundial de Alemania de 2006 tampoco, es algo para resolver.
Por A.Marzik
Coordinación y puesta a punto: F.Badal |