
2001 fue un año deportivamente complicado para SAG. El equipo estaba en pleno recambio generacional y no era sencillo encontrar el equilibrio entre los jóvenes que buscaban su lugar y los jugadores más experimentados. Esto se notó en los resultados, ya que ese año (en el que SAG jugaba en Primera “B”) no se llegó a pelear por el ascenso, que a principios de temporada era el objetivo principal. Quien estuvo a cargo del plantel superior ese año fue Martín Pailós, que en ese momento no tenía demasiada experiencia como entrenador de caballeros, aunque sí contaba con una vasta trayectoria en equipos femeninos.
Pailós es uno de los entrenadores más detallistas y obsesivos (en el buen sentido) que conocí. No dejaba absolutamente nada librado al azar. Creo que si SAG hubiera tenido más presupuesto, hubiera estado dispuesto a contratar un espía que le develara los “secretos” de los rivales. De todas maneras, siempre contaba con alguna información extra acerca del rival de turno, y aquí surge una anécdota imposible de esquivar: charla técnica de la Primera, no recuerdo el rival pero SAG jugaba de visitante, y repasando la formación del corner corto defensivo, Martín le comenta al arquero Joaquín Bertohld: “Me dijeron que hace poco estuvieron pintando las tablas de los arcos, y que el lado derecho estaba más gastado que el izquierdo, así que tené cuidado porque deben estar pegando mucho a esa punta”. Creo que no hace falta agregar mucho más.
Pero lógicamente también se creó un vínculo extradeportivo con el equipo, y ahí es donde Martín dejó su huella. El “gordo” es un personaje, tenía anécdotas de todos los colores, y siempre metía el comentario justo para descostillar de risa al que estuviera presente.
Hoy en Barcelona, donde entrena al equipo femenino del R.C. Polo, Martín Pailós se tomó el tiempo de dialogar con SAGHOCKEY.COM.AR y recordar viejos tiempos a cargo del equipo de Los Polvorines.
¿Cómo surgió la posibilidad de hacerte cargo del equipo? ¿Conocías a alguien en el club?
Cómo surgió la posibilidad de entrenarlos no recuerdo exactamente, ya pasaron algunos años. Lo que sí te puedo decir es que tenía una muy buena relación con varios jugadores de SAG de aquella época, ya sea enfrentándonos dentro de la cancha, o compartiendo terceros tiempos y noches en algunos bares y discotecas, así que creo que el vínculo puede haber empezado por ahí. No los nombro porque son muchísimos y mejor ¡no comprometerlos a ellos! (risas).
¿Cuánto duraste en el cargo?
¡Una eternidad! Una temporada; cuidado, no lo digo por mí, sino por los jugadores que me tuvieron que aguantar. Eso sí que es jodido.
¿Tenías experiencia entrenando Primera de Caballeros?
En ese momento no mucha. Entrene y jugué al mismo tiempo en España (Club de Campo), en San Fernando (sólo unos meses) y la experiencia de mis años (quince) como jugador Ciudad de Buenos Aires “A”. Y muchos años entrenando mujeres de todas las categorías, pero en caballeros estaba haciendo mis primeras experiencias.
¿Cuáles son las principales diferencias entre hombres y mujeres a la hora de entrenar y también al momento de manejo de grupo?
Sería muy largo de explicar, pero me parece que cada uno tiene su encanto para conducirlo, y ambos se disfrutan, aunque de distintas maneras. Pero tanto los hombres como las mujeres me enriquecen en lo personal para seguir conociendo a las personas y a los grupos en general.
¿Cómo te definís como entrenador?
Mirá, no te puedo decir cómo soy como entrenador porque sería verso y no me gusta. Lo que sí te digo es que a cada equipo al cual llego hago una evaluación, analizo y luego defino a qué puedo jugar y qué perfil de equipo puedo armar de acuerdo a los jugadores que tenga. Todo teniendo un solo objetivo que es ganar y salir campeón; ahora bien, después lo que termine pasando es otra cosa.
¿Qué recuerdo tenés de tus dirigidos en SAG? ¿Cómo quedó la relación con los jugadores?
Eso te lo dirán mejor los jugadores, cada vez que me cruzo a alguno hay un gran respeto (¡mirá ahí va el HDP! –risas-).
Hablando en serio, un recuerdo muy lindo. La relación que quedó es muy buena y no es verso, muchos me han y siguen dando muchas palabras de cariño y respeto, como “piropos profesionales” de aquellos que siguen esta profesión de entrenador, escuchar cosas que les han quedado y servido de lo que hacíamos en ese momento con ellos mismos. Es un placer en lo profesional y personal que pase el tiempo y me sigan recordando de esta manera, lo cual agradezco.
¿Cuál era la formación habitual de SAG mientras vos fuiste DT?
Me acuerdo que la Intermedia ¡salio campeón! de la mano de la dupla maravilla Javi-Luquitas, con el apoyo “secundario” (sin desmerecer a nadie por supuesto) de varios: el Negro, Iván, Rolfi, Santi, Andy, Darío, Mariano, Macana, El titan, Murdock, Super, Nico, Meco, Mara, Chelo, Flash, Nono, Boga, Marc y los juveniles Beto, Maxi, Santi, Fede, Andres.
Y la Primera formaba con: Joaco, José Galvín, Ito, Alf, Zamba, Pupi, Chicho, Axel, Fisu, Charly, Petu, Menchi y Martin B.
¿Viste? ¡Tan mal no está mi memoria!
¿En que división estaba SAG? ¿Qué objetivos se planteó el equipo/cuerpo técnico?
Estaba en la “B” y quedamos muy cerca del ascenso pero no se dio. El objetivo sin lugar a dudas era ascender.
¿Se lograron esos objetivos?
Como dije recién, lamentablemente no. Excusas no pongo porque no soy de ese estilo, no ascendimos y listo. Y me hago cargo de la temporada y del equipo que conformaba domingo a domingo. Desde mi lugar de responsable contento no quedé obviamente, pero sí conforme con lo realizado en la temporada. Y si los chicos me recuerdan bien algo habré dejado.
¿Con qué infraestructura se contaba para entrenar?
Mejor de la que te dan muchos clubes y peor que la que ofrecen otros… ¡Te tiré una de político! (risas). La alfombra tenía mas rajas que la ropa del “Chavo del ocho”, las bolas eran tan pocas que lo mandaba a contarlas a Luquitas (de corrido sabe hasta el cinco): un fenómeno mi amigo Luqui.
Conos por suerte no necesitaba, ya tenía muchos que eran móviles y con dos patas (risas) y canchero tampoco hacía falta, porque algunos faltaban tanto que el domingo los ponía en el riego.

¿Qué cosas te sorprendieron durante las primeras semanas?
Mucho no recuerdo, pero lo que sí me llamo la atención fue la cantidad de personajes que tenía ese plantel, todos tan distintos y particulares. Joaco, Menchi, Iván, Lucas, Javi (¡que jugador!, no lo “entendíamos”), Flash, Super, Nico, Meco, Chelo, Ito, Fisu, etc. Estábamos más para jugar en “la Colifata”… ¡todos! (risas).
¿Hiciste debutar a algún jugador en Primera? ¿A quién?
No recuerdo si han debutado conmigo, pero conté con varios juveniles en el plantel superior; a cinco ya los nombré: Beto, Maxi, Santi, Fede y Andrés, no se si hay alguno más. Esto es algo que hago desde hace años en todos los clubes donde trabajo, darle un espacio a chicos que están en cantera, siempre y cuando se lo merezcan. No soy de regalarle nada a los de inferiores porque después es mala consejera para su enseñanza y carrera deportiva.
¿Cuál fue la mejor excusa que puso un jugador de SAG por ausentarse a entrenar?
Uh... la verdad, le tenés que preguntar a ellos. Alguno me habrá “dormido” seguramente. Si un entrenador cree que se las sabe todas, ahí es donde comienza su limitación, a mí los años me enseñaron, y parto siempre con la premisa: los demás son más listos que yo. Será por eso que en la mayoría de los casos me va bien con la intuición. Pero por supuesto que el ingenio popular no descansa nunca. Me gustaría saber como me pasaron, total ya prescribió.
Si te dicen SAG, ¿Cuál es la primera anécdota que se te viene a la mente?
¿Una anécdota? Varias, de distintas épocas.
En mi último año de jugador, en la Intermedia de Muni, un día que jugamos contra SAG arreglé con el árbitro y no recuerdo con quien de SAG, y cuando le pasaron la bocha a Lucas (Adinolfi), en ese preciso momento, le bajé los pantalones cortos… ¡ahh bue! No le daban las manos para acomodarse, agarré la bocha y ¡siga el juego! Lucas lo mira al arbitro y éste le responde: “eso no es nada, no lo leí en el reglamento” Hubo risas generales en todo el campo.
Otra, esta vez como entrenador: partido contra San Martín, perdíamos 2-1, y a falta de diez minutos decido sacar a Joaco (arquero), por supuesto en ese momento los contrarios no pasaban medio campo ofensivo “ni con orden de un juez”. Sale nuestro “equilibrado” arquero y tiene la ocurrencia de decirme con gestos y alardes: “¡Qué hacés! Vos querés perder, querés ir para atrás”. El hombre no me conocía, pero los más grandes sí. Aguanté hasta que terminó el partido, los reuní a todos en el corner opuesto a la entrada del club y comencé en buenos decibeles y tranquilo hablando las primeras palabras: “¡yo no voy para atrás ni para tomar carrera!” Y ahí nomás los más grandes intentaron tranquilizarme porque la verdad ya me había motivado y el termostato había entrado en zona roja. A partir de eso no se produjo ningún episodio similar, no se por qué…
Esta la dejé para el final porque merece una mención especial: partido en SAG contra Mitre (Primera). Ganábamos 1-0 y faltaba poco, el plantel diezmado, repleto de lesiones, miro al banco y ¿a quién veo? El Javi. “Mmm, es lo que hay” pensé (talentoso si los hay, hombre tranquilo y a su ritmo, en “su” concepto de filosofía deportiva, poco por decir. Nadie, absolutamente nadie lo interpreta en su habilidad, creatividad y talento, pero eso sí, divertido y muy simpático). Yo intenté darle ánimo y confianza: “Javi, vos sos el tipo ideal para este partido, haga justicia y defínalo maestro”. Para entonces nosotros hacíamos “más agua que el Titanic”, había que aguantar y encima nos estaban dando una de palos pocas veces vista. Entra “el jugador” y... duró 25 segundos en campo. ¡Sí! lo suficiente para hacer quince metros de trote, plantarse, esperar que el que estaba más cerca agarre la bocha y... ¡operarlo! Sí, no hay otro término, no fue tibia y peroné por esas cosas del destino. Conclusión: tarjeta roja. Sale y me responde: “al pie de la letra, hice justicia ¿no?”.
La verdad SAG me da muy buenos recuerdos y amistades, tanto de legendarios como de contemporáneos. Saludos a todos y los recuerdo con gran cariño y aprecio.
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Por A. Marzik
Producción / Puesta a punto: F. Badal |